La arqueología y los grandes proyectos industriales, como la minería y la energía, a menudo se encuentran en una encrucijada. ¿Cómo pueden coexistir sin comprometer el valioso patrimonio cultural? Esta fue la pregunta central abordada por Javiera Arriagada, Jefa de Arqueología de ORBE, en una reciente entrevista con Cooperativa Ciencia.
Arriagada destacó que el modelo actual de gestión arqueológica, que se enfoca en la excavación y el almacenamiento de hallazgos en museos ya saturados, es insostenible. Esta práctica no solo desborda la capacidad de los museos, sino que también desconecta a las comunidades de su propia historia, dejando artefactos cruciales sin analizar ni exhibir. La experta enfatizó la necesidad de un cambio de paradigma, donde la protección del patrimonio se base en la difusión y el conocimiento, en lugar de la mera extracción y almacenamiento.
Se propusieron soluciones innovadoras para acercar la arqueología a la gente, como la creación de museos móviles, talleres con artesanos locales para la elaboración de réplicas y materiales educativos como cómics. Estas iniciativas buscan fortalecer la identidad local y mejorar la relación entre los proyectos de desarrollo y las comunidades. La implementación de estas medidas requiere una responsabilidad compartida entre especialistas, empresas y entidades gubernamentales, evaluando cada caso para asegurar que el patrimonio sea valorado y compartido de manera significativa.
En ORBE, entendemos que proteger el patrimonio no es solo cumplir una norma, sino construir memoria colectiva con responsabilidad compartida entre empresas, comunidades y el Estado.
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Héctor San Martin
Periodista

